La revolución de las madres
En búsqueda del poder femenino

Se dice que todo vínculo efectivo es alimento espiritual. De hecho, el primer vínculo de todo ser humano, es el contacto con la madre, mediante el cual se condicionarán todas las relaciones futuras. Recuperar el poder poder femenino, la esencia nutricia, puede ayudar a las mujeres a sanar su pasado y ser libres para criar niños felices y confiados.
En la actualidad, el mundo está enfermo de energía masculina mal entendida. Se usa la fuerza en contra de nosotros mismos, el poder creativo a favor de unos pocos y la inteligencia ha sido comprada por la corrupción. Para colmo, quedan pocas mujeres-mujeres-, en el mundo, ya que la mayoría  ha adoptado los modelos masculinos, dando prioridad a la acción, la palabra, el comercio, la política, las leyes y la razón; creyendo que así se salvarán.
Como hemos visto, son pocas las mujeres dispuestas a dar rienda suelta a la energía femenina de introspectación, reflexión, meditación y silencio. Por lo tanto, los niños que siguen naciendo se ven desprovistos de cuidados femeninos que requieren un fluir prolongado en la obscuridad del amor hogareño. En ese bienestar, su cuerpo y su alma pueden permanecer en estado de beatitud. Porque la confianza es la sensación básica y se va a mantener en la medida en que el niño no sea separado del cuerpo materno y que no experimente el abandono efectivo.
En cambio, si el niño pierde la confianza porque no encuentra a una madre disponible, necesitará  inventar estrategias para sobrevivir que serán frágiles y le harán perder serenidad y fluidez interna. No es que esa madre no lo ame. Esa madre necesitará salvarse a sí mismo en el mundo exterior, sabiéndose desamparada, con el aval de todos nosotros, que le dicen que haga exactamente eso; que salga, huya, trabaje, grite, piense, luche, sea fuerte.

El amor innato
Amar y ser amado es básico para el ser humano. Cuando eso sucede desde la primera infancia, se instala la confianza y con ello la inocencia, en el sentido más profundo y bello del término, es decir, el deseo de procurar siempre el bien. La confianza está basada en que el otro va a ser dador y va a recibir amor en proporciones suficientes para unos y otros.
La generosidad y la capacidad de amar son cualidades humanas naturales que nos hacen bien, nos enriquecen, pero que además son esenciales para todo niño en la búsqueda de su autonomía corporal y emocional,  debido a que necesita la seguridad que le ofrece el cuerpo materno.
Las madres y los padres que han podido estar disponibles para sus hijos, tienen la certeza  de que los niños son generosos y buscan el bienestar de todos, que quieren complacer a quienes están con él, que solo pretenden desplegar su vitalidad, que priorizan el bienestar de los demás… Los niños amados y amparados son pacientes, comprensivos y respetuosos. Ellos entienden el mundo tal y como lo experimentan.
Cuando apuntamos a destruir la confianza, la generosidad y la transparencia innata en los niños pequeños, es porque provenimos de una historia donde el engaño, el sometimiento a las necesidades de otros y el miedo han acaparado nuestra vida. El temor y la resignación son formas de supervivencia.
Venimos al mundo con bienestar, nuestro estado innato, pero lo perdemos en el camino. La felicidad solo dependerá de nuestra capacidad de amar y de ser amados.

Escuchar nuestra sabiduría intuitiva
Es tan sencillo reconocer que las madres podemos nutrir amorosamente, permaneciendo corporal y efectivamente disponibles para los niños… Pero, paradójicamente, dependemos de que la ciencia “descubra”, algo que la humanidad sabe y viene reprimiendo desde hace siglos; el amor innato que necesita cualquier bebé y es necesario para su desarrollo, lo creamos o no.
Ese amor femenino, único, revolucionario. No importan los métodos. No hay reglas, modas, teorías, escuelas, culturas ni internet que reemplacen el atrevimiento de ser femeninamente libres. Parir, criar, amamantar, desesperar, llorar, morir y resucitar…, son experiencias cotidianas cuando el niño pequeño esta embelesado y apasionadamente adherido al cuerpo materno. Esa es la forma de vivirlo, la única manera en que cada niño se sabe nutrido, con la voracidad que le es propia y la inteligencia centrada en su deseo.

Lo que nos legó el feminismo
Los movimientos de mujeres en los países desarrollados fueron necesarios, aunque nos falta mucho por recorrer. Hemos descubierto nuestro potencial como colectivo, juntándonos en ámbitos sociales. Al menos ahora podemos reconocer que hace demasiados siglos que vivimos dentro de la lógica del capital como objetivo.
En ese sentido, los hijos se han convertido, hace demasiado también, en una fuerza de trabajo, o en herederos del capital acumulado. En todo caso, en un objeto de posesión y de consumo más. Por eso hablamos de los hijos como si fueran nuestros. Las mujeres fabricamos esos hijos para que entren en el circuito de fuerza trabajadora o en la cadena hereditaria.
Ahora el mundo se ha globalizado, por lo tanto, todos nos hemos organizado en torno a la producción, el patrimonio, el consumo y la necesidades de producir más para consumir más. Estas son modalidades masculinas. Es una parte de lo que el feminismo ha comprendido.
Por eso muchas mujeres hemos intentado sustraernos a esa lógica. La consecuencia con más éxito ha sido la posibilidad o la elección de no engendrar más hijos. La opción de decir que no, de elegir, de separar la vida sexual placentera de la reproductiva, ha sido posiblemente el mayor logro de las mujeres.
Esperemos que en el futuro haya mujeres que elijan no parir y otras que deseen o elijan engendrar. El desafío será encontrar en la maternidad una modalidad femenina de vincularse.
Durante siglos la supremacía masculina, la maternidad ha sido sinónimo de sometimiento, ignorancia y represión. Por eso todas vivimos la maternidad como presión. Porque solo sabemos sentir, pensar, vivir y hablar en formato masculino. Por eso educamos a los niños en la rigidez de las reglas, en la represión de los sentimientos, en el vacío corporal.

Aprender  feminidad
Solo dentro de estructuras masculinas podemos maltratar a los niños ignorando sus necesidades, haciendo oídos sordos a sus llantos, distanciándonos de ellos. Esto sucede porque hemos aprendido a ser desde la masculinidad. Hemos devenido mujeres-hombres y nos llevará tiempo aprender a ser mujeres-mujeres. Es decir, mujeres en cuerpo y alma, dejando que emane de nuestro espíritu la esencia de la entrega y de la nutrición.
Tal vez este sea nuestro legado para nuestras hijas y nueras, reivindicar el poder uterino, la libertad de la creación y el éxtasis explosivo de la vida. Tendremos que ser muy dulces y generosas con ellas, para que –nacidas en un mundo un poco menos machistas- sepan reconocer los mensajes de su ser femenino y lo desplieguen sin quedar sometidas, esclavizadas o quemadas en las hogueras encéntrales.

El poder perdido
El poder es masculino. Pero resulta que uno de los pocos lugares donde las mujeres experimentamos el poder femenino es en el parto. Siempre que no estemos atadas, sometidas, humilladas, torturadas, amenazadas y drogadas. La furia con la que la sociedad masculina se arrojó sobre el control de los partos, una vez que el sometimiento a las mujeres perdió fuerza después de la revolución industrial, muestra el inmenso poder que las mujeres ponemos de manifiesto en el acto de parir. La fuerza humana, física y emocional que se requiere para atravesar la experiencia del parto es incomparable con cualquier otra hazaña.
Ahora bien, si el parto no fuese el momento donde las mujeres tenemos la posibilidad de reconocer y experimentar a donde nuestra potencia, la sociedad no se habría molestado en acallar todo vestigio de grito primario. Hay algo más

 

Cuando apuntamos a destruir la confianza, la generosidad y la transparencia innata en los niños pequeños, es porque provenimos de historia donde el engaño, el sometimiento a las necesidades de otros y el miedo han acaparado nuestra vida.

Amar y ser amado es básico para el ser humano. Cuando eso sucede desde la primera infancia, se instala la confianza y con ello la inocencia, en el sentido más profundo y bello del término, es decir, el deseo de procurar siempre el bien. La confianza está basada en que el otro va a ser dador y va a recibir amor en proporciones suficientes para unos y otros.

 


En el umbral de una Nueva Era
Ante la inminente llegada del 2012, año en el que la profecía Maya coincide con el pico del próximo máximo de la actividad solar y la segunda parte del tránsito de Venus, Lonnie Thompson, científico de la universidad de Ohio analizó los glaciares más inaccesibles, extrayendo muestras., con las cuales ha llegado a la conclusión de que el clima mundial ha cambiado drásticamente en el curso de unos pocos milenios.

Hubo una súbita alteración hace unos 5.200 años, al iniciarse la <<Cuenta larga>> maya. La energía proveniente del Sol descendió de manera repentina, para aumentar de nuevo en un periodo muy breve. Esta oscilación desencadenó un cambio climático imprevisto que podría volver a repetirse.
En este descubrimiento hay tres hechos a destacar:

  • Hace 5.200 años nos situamos en el 3.100 a.C., que corresponde al nacimiento de nuevas civilizaciones en todo el mundo: Egipto, Mesopotamia, China, Mesoamérica, etc.
  • Transformaciones de la energía solar de similar categoría están teniendo lugar en éste mismo momento.
  • En el año 3.114 a.C., según el Tzolkin (calendario lunar maya), se produjo el comienzo del último ciclo terrestre (el <<Quinto Sol>>), que concluirá el 22 de diciembre de 2012

Las antiguas profecías mayas asocian un inminente salto cualitativo en la evolución de la Tierra con una programación cósmica, en la cual el Sol y Venus resultan claves fundamentales. Como preludio de esa gran mutación biológica y psicoespiritual también anunciaron un periodo de catástrofes naturales que deberían tener lugar en nuestros días.
Los precolombinos interpretaban el paso de los cometas como un anuncio de desastres. Ahora bien, el reciente final del segundo milenio ha sido testigo de un aumento exponencial de la actividad solar y del paso espectacular de dos cometas, el Hayakutake y el Hale- Bopp. Así mismo, el ultimo cataclismo de Indonesia, el tsunami de diciembre de 2004, el mayor que haya registrado nuestra civilización, fue precedido por el paso del cometa Macholz ¿Se trata del cometa que, según sus profecías, estaría asociado a fuertes movimientos telúricos?.

El tránsito de Venus
La fecha del 2012 indicada en la profecía maya coincide con el pico del próximo máximo de la actividad solar previsto y con segunda parte del tránsito de Venus. Es sabido del ciclo de las manchas solares de 11 años de duración tiene múltiples efectos sobre la Tierra y los seres humanos. Pero ¿existe una relación entre el calendario maya y la profecía del 2012 con el ciclo de las manchas solares y el tránsito Venus?
Si examinamos los documentos históricos para verificar si existe dicha relación, el resultado produce asombro. Por ejemplo un tránsito de Venus tuvo lugar entre el año 1518 y el 1526. Estas fechas fueron fundamentales para la conquista de México por parte de los españoles. ¿Cómo pudieron 300 conquistadores derrotar el imperio azteca? La clave parecía estar en una profecía que anunciaba el regreso del Dios Quetzalcóatl en el año 1 Caña (1518).
Este Dios estaba asociado con Venus y se decía que se manifestaría como un hombre blanco con barba. A los occidentales esto nos puede parecer un mito pintoresco, pero tuvo el impacto de un apocalipsis en los aztecas, cuándo un extraño navío llego a Yucatán. El emperador guerrero Moctezuma quedó bloqueado por la confusión espiritual.
Los aztecas ya estaban espantados por otras señales que habían anunciado la llegada de Cortés, entre ellas la erupción del Popocatepetl. Además, ocurrieron una serie de sucesos, como el avistamiento de extrañas luces en el cielo e inundaciones en el capital.
Los sacerdotes aztecas habían profetizado un final terrible para su cultura y, de hecho, Cortés puso fin a la última civilización de las pirámides a finales del segundo trecho del tránsito de Venus, en 1526.
El ciclo siguiente del tránsito de Venus de 8 años tuvo lugar entre 1631 y 1639. Inmediatamente después las manchas solares desaparecieron durante 70 años. Este periodo es conocido como la <<pequeña glaciación>>. El ciclo de las manchas solares reapareció en 1720 y los niveles de actividad crecieron, con un pico en 1960. Desde entonces se ha producido un aumento las erupciones volcánicas, terremotos, huracanes, etc., cuyo número ha venido creciendo sin pausa en los últimos 45 años.
Ha habido sólo 2.119 terremotos registrados en todo el siglo XIX. Un reciente informe geológico del gobierno de EE. UU. Indica que ha habido 4.139 sólo en 1970. Los más intensos se han producido todos después de 1960. El mayor tuvo lugar a finales del 2004 en el Océano Índico. Y vemos que esta tendencia se refuerza con el aumento en la frecuencia de las erupciones volcánicas a gran escala, violentas tormentas, huracanes y tifones. El Popocatepetl ha empezado nuevamente a tener erupciones en la década de lo 90. En realidad, ha habido muy pocas en la primera mitad del siglo pasado. Pero muchos volcanes que estaban inactivos han empezado a despertar y su actividad ha sido intensa en los últimos 15 años.
La frecuencia y la intensidad de los huracanes y los otros meteoros violentos también ha registrado un incremento espectacular.
Un aumento sorprendente de dicha actividad se inició el 22 de junio del 2003, un día después del tránsito de Venus, cuando se activó el volcán Ijen, en Java (Indonesia). El 29 de junio entró en erupción el Bezymianny, en Rusia. En julio se registraron 8 reactivaciones volcánicas en todo el mundo, desde Japón hasta América Central. En Agosto tuvieron lugar erupciones en todo el Océano Atlántico meridional, en Papúa Nueva Guinea y en Indonesia. El aumento de frecuencia de estos fenómenos siguió intensificándose  en septiembre. Una impresionante cantidad de volcanes (15) mostró un aumento de actividad, desde ligeros temblores hasta erupciones pequeñas y medianas. Sólo en ese mes, la Etna en Italia, el Mauna Loa en Hawai y el Monte Kiki en Japón, entraron en actividad, junto con otros en Colombia, Alaska, Indonesia, Congo, y Rusia. La tendencia continuó en Octubre, cuando se sumó el Mount Saint Helen y el Mount Rainer, en EE. UU. El 5 de octubre, otros 10 volcanes despertaron.

Terremotos y huracanes
Los grandes terremotos están experimentando una tendencia similar (los últimos en Indonesia e Irán). Además, se ha incrementado la violencia de los huracanes. Los datos indican que la intensidad y la frecuencia las catástrofes naturales no ha dejado de aumentar desde 1960 y esta tendencia al alza se mantiene firme.
Esta mayor actividad se ajusta con las predicciones de los sacerdotes mayas y debería culminar entre el año 2010 y el 2012. Todos saben que algo esta ocurriendo, aunque nadie sepa a que atenernos. Los físicos solares fueron testigos de una imprevista explosión solar, con un breve periodo de intensa actividad y tormentas continuas. Ese fenómeno no tendría que haber sucedido, por que acabábamos de atravesar un ciclo de manchas que duró desde 1999 a 2001 y el sol debía haberse <<calmado>>, ya que se encuentra próximo a su ciclo mínimo de actividad (2005-2006).
Sin embargo, dicha actividad está oscilando de forma anómala, coincidiendo con las previsiones de los antiguos sacerdotes mayas, quienes afirmaron que así ocurría precisamente al final del <<Quinto Sol>>. ¿Estamos realmente asistiendo al final de una era y al inminente comienzo de una nueva? Si es así, en breve debería tener lugar un cambio profundo en la Tierra y en la historia humana. Pero ¿en qué puede consistir? ¿Cuál es el signo del tiempo que nos tocará vivir desde ahora hasta el año 2012 y el del futuro que nacerá en ese momento?.

Las antiguas profecías mayas asocian un inminente salto cualitativo en la evolución de la Tierra con una programación cósmica, en la cual el Sol y Venus resultan claves fundamentales. Como preludio de esa gran mutación biológica y psicoespiritual también anunciaron un periodo de catástrofes naturales que deberían tener lugar en nuestros días.