Honrar al cuerpo, no sólo como templo del Espíritu, sino también como la manifestación del Espíritu

Bendito es el Niño de Luz
Que es fuerte de cuerpo,
Porque El será uno con la Tierra…
Aquel que ha encontrado
La paz con el cuerpo
Ha construido un templo sagrado
En el que puede
Residir para siempre
El espíritu de Dios

(Evangelio Esenio de la Paz, Libro segundo [EEP 2])

A nivel cósmico, el cuerpo es un vehículo que nos es dado, y a través del cual nuestros pensamientos, emociones y sentimientos del amor se elevan y toman expresión como una manifestación de la Voluntad Divina de la Tierra. En términos de un desarrollo espiritual pleno, honrar al cuerpo, no sólo como el templo del espíritu sino también como la manifestación del espíritu, nos lleva a lo que algunos llaman “la iluminación corporal plena”. La paz con el cuerpo nos permite lograr la cualidad del estado físico. La experiencia de la paz en el cuerpo puede ser descrita como el conocimiento de la sensación de una presencia plena y deliciosa en el cuerpo.
Con ello, empezamos a tener contacto consciente con los planos energéticos de nuestra existencia física. Cuando el cuerpo está en armonía podemos percibir el movimiento del sutil flujo energético del como dentro de nosotros como un éxtasis exquisito, radiante y silencioso.
Para estar plenamente en paz con el cuerpo se necesita observar que nosotros no somos nuestro cuerpo, que nuestro cuerpo es el reflejo de lo que somos ulteriormente en el nivel espiritual. Este punto de vista nos motiva a tener el cuidado apropiado con nuestro instrumento físico, pero debemos evitar fijar nuestro ego en él.
Comprender el cuerpo nos ayuda a superar nuestro miedo primordial a la muerte, que al fin de cuentas es la fuente de todos los miedos; viene de nuestra errónea identificación con nuestro cuerpo. Cuando el miedo a la muerte desaparece, podemos estar entonces en completa paz con nuestro cuerpo. Cuando el miedo se desvanece, la paz y el amor florecen.
Desarrollar una dieta apropiada y una forma de vida pacifica en todas sus manifestaciones, nos alía con una mayor armonía planetaria. Para que el cuerpo se convierta en plena manifestación del espíritu en este planeta se necesita algo de tiempo. Durante esta transición es importante estar en paz y ser tolerantes con el cuerpo, en vez de forzar los cambios de manera precipitada. Esta permite que la transición se haga de una manera armónica y pacifica. Con perseverancia y paciencia, la mayor parte de los cambios en el estilo de vida y en la dieta pueden hacerse confortablemente en el curso de uno o dos años.

Para estar plenamente en paz con el cuerpo se necesita observar que nosotros no somos nuestro cuerpo, que nuestro cuerpo es el reflejo de lo que somos ulteriormente en el nivel espiritual. Este punto de vista nos motiva a tener el cuidado apropiado con nuestro instrumento físico, pero debemos evitar fijar nuestro ego en él.

 


La mente como el fuego
Un buen sirviente, pero un amo pésimo

Es un acontecimiento feliz entrar en contacto con los distinguidos delegados y miembros de diferentes países del mundo que han venido, con un espíritu de paz y amorosa bondad hacia todos, a discutir planes y demostrar que la fraternidad universal está en acción. Yo tengo amor con Dios por toda la humanidad. Sabiendo que están presentes aquí los hombres y mujeres de altos logros, me aventuro a decirles francamente que lo que atraviesa por mi mente en relación con éste tema que es el objetivo principal que tenemos ante nosotros, a sea, la paz mundial.

NO SOLO DE PAN VIVE EL HOMBRE
El tiene que vivir del pan de la vida. Es un ser consiente y tiene que conocerse a sí mismo para poder vivir en la conciencia de Dios. El hombre es un ser consciente que se expresa por medio de la mente y el cuerpo físico. A menos que se libere el dominio de la mente, y la materia, no puede lograr el conocimiento de sí mismo, y de Dios. Si su mente dirige la atención al cuerpo físico y las necesidades de éste, Él se vuelve mundano, produciéndose como resultado inevitable la rivalidad y los celos. Si su atención es dirigida hacia el alma, entonces Él se vuelve espiritual, y el resultado es paz y amor.
El preámbulo de la constitución de la UNESCO dice: que, puesto que la guerra comenzó en la mente de los hombres, las defensas de la paz tendrán que construirse en las propias mentes de los hombres. Los Maestros que han venido en el pasado han dirigido la atención del hombre hacia la purificación del corazón. Si nosotros queremos cambiar el aspecto externo, debemos primero cambiar el aspecto interno, debemos primero cambiar nuestros corazones, ya que la abundancia de su corazón es de lo que habla el hombre. ¿De qué le sirve al hombre bañarse externamente, si el errar está en el corazón? Lo que necesita es la pureza de pensamiento, palabra y de obra.
El hombre está despertando a ésta Verdad, como lo conforma el hecho de que las conferencias religiosas y organizaciones como ésta se están llevando a cabo con la finalidad de ayudar a que la humanidad se eleve.
Sin embargo; la violencia y el odio dominan todavía al mundo, y la doctrina de la desigualdad entre los hombres y las razas se sigue predicando y practicando. A algunos les gusta dominar a otros, explotándolos y exprimiéndolos lo más posible, dándoles poco o nada a cambio. 
Todo esto ha venido a formar hábitos que se han ligado a nuestra naturaleza.
¿Cómo podemos cambiar nuestra mente y volverla hacia un propósito más elevado? La mente, lo mismo que el fuego, es un buen sirviente, pero un amo pésimo. Guru Nanak dijo: “La victoria sobre la mente es la victoria sobre el mundo”.
Consideremos ahora, cómo podemos conquistar nuestra mente y cambiar nuestros corazones. El hombre está compuesto de cuerpo, mente (intelecto) y alma. Debemos desarrollar todo en conjunto. Nos hemos desarrollado suficientemente en el aspecto físico, social y político. Nos hemos convertido en gigantes intelectuales, logrando inventos maravillosos como el teléfono, el telégrafo, los radios, televisiones, aviones, cohetes, bombas atómicas, etc., el cuerpo físico y el intelecto dependen del alma interna, acerca de la cuál poco o nada sabemos.
 ¿Qué gana el hombre si obtiene todas las riquezas del mundo, mas pierde su alma? Como no hemos logrado el conocimiento de nosotros mismos, todos los progresos que hemos alcanzado en los aspectos físico e intelectual se vuelven en contra nuestra.

¿Qué gana el hombre si obtiene todas las riquezas del mundo, mas pierde su alma? Como no hemos logrado el conocimiento de nosotros mismos, todos los progresos que hemos alcanzado en los aspectos físico e intelectual se vuelven en contra nuestra.