Se cayó el sistema mexicano
Hierve el caldero de la trama política
Los gobernantes de “la alternancia” que nada han cambiado, se concretaron a copiar –muy mala copia- al sistema desalojado de Los Pinos y abrazaron, con mayor fuerza el neoliberalismo, desmantelaron la capacidad de intervención y conducción económica del Estado. Heredaron y mantienen del PRI el sistema impuesto desde las cúpulas del poder mundial.

POR: Ricardo Maldonado
Todos estamos en la crisis económica, social y política, desde el inicio de esta década. Todos, menos los de cuello blanco que no la sienten, ni la miran: para ellos no existe la carestía ni el desempleo, mantienen mediante la fuerza el status quo en el que viven bien, y no gobiernan bien, porque no saben hacer política que no es otra cosa que, lograr consensos mayoritarios que, es la llave para el buen gobierno.
La situación es caótica y el futuro se ve incierto porque la nación ha sido conducida a la inestabilidad y la división: la polarización entre los pocos que lo tienen todo y, los muchos que casi nada tienen, es profunda. Los poderes de la Unión –Ejecutivo, Legislativo y Judicial, no cumplen con su independencia y autonomía constitucional.
Los partidos políticos son hoy un confuso mar de mezcladas ideologías que no respetan sus principios doctrinarios a causa de las estrambóticas alianzas sin otro fin que, alcanzar el poder mediante el dinero, y este, mediante el poder, tomado por asalto, por el camino que sea. Se quiere volver al presidencialismo fuerte, pero excluyendo a la democracia.
Los gobernantes de “la alternancia” que nada han cambiado, se concretaron a copiar –muy mala copia- al sistema desalojado de Los Pinos y abrazaron, con mayor fuerza el neoliberalismo, desmantelaron la capacidad de intervención y conducción económica del Estado. Heredaron y mantienen del PRI el sistema impuesto desde las cúpulas del poder mundial de Washington y Londres y, más de la mitad de los mexicanos están ya a las puertas de la miseria.
Con semejante puntilla, se destruyó la posibilidad de industrialización nacional y de modernización productiva para la exportación y competencia en los mercados globalizados y el arrastre, acabaron con el mercado interno a través de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en el que, Estados Unidos y Canadá se llevaron la parte del león.
Ahora, el México de los “diapié” sin nuevos puertos de actividad industrial, comercial y, hasta prometidas “obras de infraestructura para paliar la crisis”, quedaron en promesa incumplida, completada con el descobijo de la protección integral social: el dinero de empleados y trabajadores del gobierno ha ido a parar a las depredadoras manos de las Afores que hoy jinetean las sucursales de los bancos extranjeros, Santander, City Group, SCHS y otros mercaderes del dinero.
Mientras año con año se suman al mercado de trabajo, sin encontrar ocupación, un millón de jóvenes –“mexicanos y mexicanas”, Fox dixit- que engrosan las filas de los desocupados, que ya la gente les llama: los “ni-ni” porque no estudian ni trabajan que, o emigran o se incorporan a los trusts del narco y la delincuencia organizada.
Hay 28 millones de mexicanos en “pobreza extrema” (la expresión con la que se sustituye, la miseria) con un aumento de 5 millones durante el año pasado, mientras el liquidador de empresas descentralizadas o estatales, el secretario del Trabajo, Javier Lozano, le pone el ojo a otras instituciones, para cerrarlas y echar a la calle a otro montón de “mexicanos y mexicanas”. Este es el balance económico-social.
Entre tanto, el caldero del hacer de la política hirvió el catalizador de las coaliciones de la derecha extrema del PAN y los partidos dizque de izquierda y, la reaparición otra vez en la palestra de ese controvertido personaje que es el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, que en el 2006 capitaneó la guerra sucia en la que el priísta Roberto Madrazo y el perredista Andrés Manuel López obrador perdieron frente al actual presidente Felipe Calderón Hinojosa.
Salinas está de vuelta y regresó prendiendo lumbre: acusó a su ex colaborador y también ex presidente de la República, Ernesto Zedillo Ponce de León, de haber filtrado –“dio información confidencial a unos cuantos empresarios”, dijo- de la devaluación de 1994, con lo cual, agregó “”propició la fuga de capitales y que se vaciaran las reservas de divisas”.
No se anduvo por las ramas, responsabilizó a Zedillo, ahora empleado del City Group, de haber propiciado con su “soplo” la fuga de capitales que “en unas horas” vaciaron las reservas internacionales, lo que generó “una crisis de insolvencia financiera” y ahora, presumiendo de nacionalista, hizo un llamado a “recuperar el control del sistema de pagos del país”, ahora dominado por bancos extranjeros.
Enfatizó que el sistema bancario debe estar en manos nacionales para que atienda a las necesidades de los mexicanos “y responde a las directrices de los mexicanos”. Frente al empresario Roberto Hernández, presidente del Consejo de Administración de Banamex, Salinas señaló que si los bancos “mexicanos” tuvieran problemas, tendrían que recurrir  a directrices dictadas por gobiernos extranjeros, “por eso es tan importante recuperar por parte de México el control del sistema de pagos”.
La opinión de Salinas sobre los bancos en poder de extranjeros, es como decía el chinito al regresar a China desde México y ser cuestionado por sus paisanos: -y, México qué-. Oh México muy lindo: españoles tienen tienda abarrotes, cantinas, hoteles de paso; árabes y judíos, tienda de ropa, almacenes, y financieras; nosotros chinitos, lavandelias, cafés y chocolatelias. Bueno y, entonces, los mexicanos qué. Oh no, p…, no tlabaja, cada 20 años hace una levolución y … vénganos tu leino… y, acompañó su respuesta con la roqueseñal.
Cuentos aparte, Salinas en su primera defensa en público de su gobierno y de las acciones que efectuó antes de entregar  la administración a Zedillo a quien en un poco menos de un mes, le estalló una devaluación del peso; una de las mayores que sumió al país en la crisis más grave en siete décadas hasta entonces.
También dijo Salinas de Gortari, que el gobierno estadounidense le impuso al de Zedillo la decisión de elevar las tasas de interés, no obstante que el equipo de la Secretaría de Hacienda se oponía a esa medida y, desde luego, las tasas de interés pasaron de 7 a más de 110 por ciento. Y,  sin inmutarse, afirmó en su conferencia, que esa decisión provocó la quiebra de la banca mexicana, de miles de empresas y de cientos de miles de familias.
Para cerrar con broche de oro su largo discurso, Salinas, citando documentos del Banco Mundial y del Senado de la República, culpó a su sucesor de haber transferido a la sociedad el costo del rescate bancario, que duplicó la deuda pública, y se va a pagar durante 70 años, sin embargo, no tuvo empacho en sostener terminantemente que, la privatización bancaria que él hizo, estuvo bien hecha y que no fue la causa de la quiebra del sistema bancario en 1995.
Y, por supuesto, sostuvo que la venta de los bancos, por la que el Estado obtuvo 13 mil millones de dólares, sirvió para cancelar la deuda y que esos recursos, no se usaron para el gasto corriente. “Se logró, dijo paladinamente, un aumento sostenible y no inflacionario del gasto social. “Esto es parte de la andanada del ex presidente contra el otro ex presidente.
Y, esa fue la presentación en público de este político, inteligente, astuto y cargado de información, quien seguramente tiene ya en México todos los amarres posibles para llevar la batuta de la sucesión presidencial en el 2012. El privatizó la banca que antes se había estatizado, pero, no sin astucia y maquiavelismo. Quiere seguir en el poder decisorio. Zedillo no ha contestado y tal vez ni conteste, él aumentó las tasas de interés que exigieron los gringos sí, pero ahora tiene chamba en el City Bank.
La sucesión presidencial es ya una batalla que alcanzará niveles de escándalo en que se están cifrando las reformas políticas pendientes. La que presentó el presidente calderón, las iniciativas del PRI, el PRD y dos docenas más que están en las cámaras del Congreso. Estas reformas, como quiera que resulten son la veleta que marcará el rumbo a la nave nacional, en que estamos metidos todos; pero que, resolverán solo unos cuantos. OJO pueblo, te va en ello.