El firmagate desnudó a la élite política
-Vergonzosas alianzas al descubierto
-Novelón Paredes-Nava
- DIA y PRD; los denunciantes
- La población excluida de la política
POR: Eduardo M. Gutiérrez
Bajo el signo de las alianzas, legales en su condición de perentorias para alcanzar el poder; pero, ilegítimas cuando claudican de doctrina y principios ideológicos, se desataron las campañas por 16 gubernaturas, congresos locales y municipios. En total, 2 mil 51 cargos de elección popular. Estos pactos entre partidos políticos (ha habido muchos desde hace décadas) son parte del sistema electoral mexicano.
Pero, sucede que la fracción del PRI en la Cámara de Diputados, admitió en voz de su coordinador Francisco Rojas Gutiérrez y en conferencia de prensa que, efectivamente; “negociamos con el gobierno federal la aprobación del paquete hacendario- que incluyó un aumento al 16 por ciento del IVA y al 30 por ciento del ISR- y tapar el supuesto boquete fiscal del 2009 y 2010, a cambio de evitar una alianza del PAN con el PRD, para “asegurar condiciones electorales equitativas”.
Sobre esto último, Rojas afirmó: “Evidentemente estaban en el interés de nuestro partido las dos cuestiones. El PRI, agregó, “empujó las negociaciones para asegurar que la equidad en las elecciones en julio próximo se pudieran dar y también vimos el interés del país, y coincidieron ambas, y así es”.
Pero hay priistas que afirman que el pacto, fue informado a Felipe Calderón y que él dio la anuencia para la celebración del mismo, en noviembre del año pasado, en el que estuvieron , presentes los gobernadores del estado de México, Enrique Peña Nieto y el de Puebla, Mario Marín.
Al respecto, los partidos integrantes del Diálogo para la reconstrucción de México (DIA)presentaron una queja contra el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, y el secretario de Gobierno del Estado de México, Luis Miranda, por presuntas violaciones constitucionales en el pacto antialianza entre el PAN y el PRI, que beneficia al gobernador Enrique Peña Nieto.
Los denunciantes aseguraron que los funcionarios que firmaron como testigos “de honor” el convenio entre Beatriz Paredes y César Nava, presidentes de los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional, respectivamente, violaron el artículo 134 de la Constitución por infringir la neutralidad política y electoral.
En la queja firmada por el presidente del PRD, Jesús Ortega, y el coordinador del Diálogo para la Reconstrucción de México, Manuel Camacho, dirigida al presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Leonardo Valdés, se afirma que Gómez Mont y Miranda, al firmar el convenio de Paredes y Nava, “infringen el principio de neutralidad política y electoral que les impone el artículo 134”.
Las pruebas que acompañan a la queja son transcripciones de lo que han declarado públicamente los protagonistas sobre el pacto que consistió, según el convenio dado a conocer por Nava, los legisladores priistas aprobarían la Ley de Ingresos propuesta por Felipe Calderón a cambio de que el PAN no se aliara con el PRD, el Partido del Trabajo y Convergencia, justamente los que integran DIA, en las elecciones del Estado de México en 2011.
En conferencia de prensa, Camacho y Ortega aseguraron que es criticable que los dirigentes de los partidos hayan participado en un acuerdo de este tipo, ya que no debieron hacerlo basándose en la aprobación de la Ley de Ingresos.
Mientras que en el PAN las revelaciones (de establecer acuerdos indignos como consumar no alianzas a cambio de impuestos o pactar con el PRI para que se legitimara a Felipe Calderón) sólo acrecentaron y reeditaron su temor por la forma en como pudiera reaccionar la ciudanía.
Total: hay una preocupante revoltura de principios, alejamiento de posiciones ideológicas y doctrinarias y, aflora con todo cinismo el perverso interés económico y político, la podredumbre y descomposición político- social de las mafias del poder.
Los partidos están metidos en esta lucha por el poder, el dinero y los cargos públicos de espaldas a la comunidad que deberían representar. Igual lo hacen los panistas que ahora están en el poder, que los priístas que quieren regresar al mando principal: la Presidencia; y, del mismo modo actúan los disidentes de “izquierda”, antes pobres como misioneros y hoy cebados como NABABS.
En cuanto a la corrupción, se dice que estas alianzas electorales “corrompen a los partidos”; cosa, totalmente falsa, los partidos políticos están putrefactos desde hace mucho tiempo en que vienen atravesando una crisis de principios éticos: los principios éticos en política son las bases sanas para la toma de decisiones, y cuando no existen, estas instituciones, caminan hacia la disolución.
La reforma política que quiérase o no, tendrá que ser debatida, analizada y tarde que temprano aprobada –con todas las enmiendas, agregados o mutilaciones necesarias- tiene en vilo a los actuales partidos y a las camarillas que los dominan, especialmente a plazo mediato cuando se venga encima la sucesión presidencial del 2012.
La cuestión es que, los pactos y las alianzas no nada más obedecen a impedir que el PRI continúe sumando los gobiernos estatales bajo su control, también como señalamos, es el miedo a perder el actual sistema partidista que ha permitido durante los últimos años que los partidos controlen el mercado de la política.
La coalición más criticada es la que se está dando entre el sediciente partido de izquierda PRD y el PAN que, tradicionalmente, sostienen posiciones encontradas, programas muy diferentes y sus documentos de integración, sostienen principios, ideologías y posturas encontradas. Se juzga, equivocadamente, que es una coalición “contra natura” que conjuga intereses y plataformas disímbolas, y, hasta antagónicas.
La conformación de esas coaliciones se hizo sobre Durango, Puebla, Oaxaca, Hidalgo y Veracruz, a las que califican como: el laboratorio electoral previo a otros compromisos, que se completarán durante el 2011, por ejemplo en el Estado de México, para competir con el ya mencionado candidato priísta que será seguramente, el todavía gobernador Enrique Peña Nieto.
Aunque la ciudadanía y la sociedad cada día exige mayor participación, los partidos acotan estas posibilidades y los expertos analistas y politólogos advierten que en este proceso podrían darse grandes sorpresas, debido principalmente a la cada día mayor inconformidad ciudadana a causa de la caída en el nivel de vida de la población, como consecuencia de la aguda crisis económica y el gravísimo desempleo, más las cargas fiscales aumentadas por el actual gobierno.
Solo, que es obligado preguntarse, sobre qué bases podrá gobernar una coalición en la que se conjugan intereses y plataformas tan diametralmente opuestas y hasta antagónicas como las del partido de derecha panista y los grupos que se dicen de izquierda. ¿Qué programa o proyecto se impondrá, quien prevalecerá en las decisiones?.
En circunstancias como las actuales, con un desarreglo institucional de gran calado, una tan profunda crisis de representatividad y un cada día más acentuado divorcio entre la clase política y el conjunto de la sociedad, no parece adecuado ni conveniente emitir un futuro exitoso para los propios partidos; pero, mucho menos aún para la sociedad que vive bajo el bombardeo de promesas falsas y una lacerante realidad que a cada momento aumenta más sus tensiones.
La mentira, la omisión, la ausencia de transparencia resultan para los políticos baluartes que no quieren perder; de lo contrario, hablar con la verdad, decir con todas sus letras los acuerdos a los que llegan, les impediría seguir manejando a su antojo los destinos de más de cien millones de mexicanos.
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Francisco Rojas. líder de la bancada del PRI en la cámara de diputados.
Felipe Calderón Hinojosa. Presidente de la República.
César Nava y Beatriz Paredes. Dirigente nacional del PAN y del PRI, respectivamente.
Fernando Gómez Mont. Secretario de Gobernación.
Enrique Peña Nieto. Gobernador del Estado de México.
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