Sin empleo, nulo crecimiento y desarrollo financiero
La caída en la actividad económica está siendo acompañada de una caída en el empleo. Al no tener empleo, las personas dejan de comprar artículos, lo cual se refleja en una contracción del mercado. Al disminuir la demanda de bienes y servicios, la producción se reduce y, para disminuir costos, las empresas realizan “recortes”, unos en sus programas de producción y otros, más drásticos ajustando sus presupuestos de gastos disminuyendo su plantilla laboral.
POR: ABELARDO FIGUEROA MENDIVIL
En la vida económica y financiera se entiende por crédito, la confianza que tenemos en la capacidad de cumplir, en la posibilidad, voluntad y solvencia de un individuo, por lo que se refiere al cumplimiento de una obligación contraída.
La palabra crédito viene del latín credititus' (sustantivación del verbo credere: creer), que significa "cosa confiada". Así "crédito" en su origen significa entre otras cosas, confiar o tener confianza.
Hoy en día, uno de los efectos secundarios del “catarrito” de Carstens, se deja ver en los bolsillos de los mexicanos: La dificultad para cumplir el pago de los compromisos adquiridos al contratar un crédito y responder así, a la confianza que nos brindaron.
La caída en la actividad económica está siendo acompañada de una caída en el empleo. Al no tener empleo, las personas dejan de comprar artículos, lo cual se refleja en una contracción del mercado. Al disminuir la demanda de bienes y servicios, la producción se reduce y, para disminuir costos, las empresas realizan “recortes”, unos en sus programas de producción y otros, más drásticos ajustando sus presupuestos de gastos disminuyendo su plantilla laboral.
La gente, al tener menores ingresos en sus casas, debido a la pérdida del empleo, no sólo se limita en adquirir artículos, sino que aunado a esto suspende los pagos de sus deudas. Un indicador de este fenómeno es la cartera vencida.
Lo cierto es que en nuestro país no existe instancia alguna vinculada a los bancos que abogue a favor de un deudor, la mayoría que sin comprobar ingresos, sin trámites conscientes, se hace beneficiario de una línea de crédito al consumo a través de una tarjeta plástica.
La Comisión Nacional para la Defensa de los Usuarios de las Instituciones Financieras (CONDUSEF) es una instancia útil y necesaria desde el punto de vista informativo, sin embargo no tiene facultad para poder ayudar realmente a un deudor. Su función se limita a informar de manera documentada y de advertir a los deudores sobre los riesgos existentes.
Datos de esa institución revelan que el 60% de los tarjetahabientes acostumbra pagar sólo el mínimo requerido por el banco. Si 6 de cada 10 tarjetahabientes están pagando sólo el mínimo, no es difícil imaginar el problema que se avecina.
La magnitud de esta cartera vencida no se había visto desde las secuelas de la crisis en 1995. Ante ello, los bancos han decidido aumentar sus tasas de interés ya que consideran que es más “riesgoso” prestar dinero a gente que no pueda pagar sus deudas y, por lo tanto, eleva el costo del dinero.
De esta manera, por ejemplo, la tasa de interés promedio para la tarjeta de crédito pasó de 31.6 por ciento en diciembre de 2007 a 41.8 por ciento en febrero de 2009. No obstante, hay tarjetas que llegan a cobrar tasas estratosféricas que hacen imposible el pago a los deudores.
Por su parte, la cartera vencida de los préstamos al sector servicios, a la industria y a la vivienda está experimentando un repunte, lo cual puede presionar al sistema de pagos y, como ocurre con las tarjetas de crédito, se encarezca el crédito. Es decir, que ante el temor de que las empresas y las personas dejen de pagar, se incremente la tasa de interés.
Es por ello, y por las presiones al tipo de cambio, que el Banco de México está decidido en mantener bajas las tasas de referencia (como los CETES) y encabezar una línea de crédito por 47 mil millones de dólares del Fondo Monetario Internacional sumados a los 30 mil millones de dólares de la Reserva Federal estadounidense y los 10 mil millones por parte del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Tales cantidades son líneas de crédito (como las de una tarjeta de crédito) que pueden utilizarse en el futuro.
De hacerlo, el gobierno elevaría la deuda externa de 96 mil 353.7 millones de dólares que es el saldo de la deuda externa al cierre de 2009, a 170 mil millones, casi el doble. Todo sea para evitar la catástrofe.
Lo bueno es que “el fantasma” de la deuda externa se había ido.
Es indispensable que el gobierno sea transparente en el uso de estos recursos, de manera que garantice la eficacia y utilidad pública, evite que este dinero llegue a las manos de la corrupción y el despilfarro. Esperamos que este préstamo sea, en realidad, una medida temporal y necesaria para enfrentar la crisis que ha llegado a nuestro país.
Pero el mayor reto en México, es cómo aumentar el financiamiento al sector privado y a los proyectos de inversión de largo plazo y de manera sostenible.
En Sonora, el Ejecutivo Estatal decretó la creación de un nuevo Organismo Público Descentralizado, denominado Fondo Nuevo Sonora, según boletín oficial Número 13 Sección II, de fecha 15 de febrero del presente año.
Las consideraciones y los motivos ahí expuestos para su creación, así como los detalles de sus facultades y atribuciones merecen un análisis profundo, en virtud de la complejidad que representa la integración de diversas figuras jurídicas con personalidad y patrimonio propios.
El objeto de este Fondo como ahí se establece, será el de” otorgar financiamiento accesible y preferencial a las empresas que en las condiciones del crédito tradicional no pueden acceder a recursos suficientes para su desarrollo…”
En este sentido, el reto para el Gobierno del Estado puede resultar demasiado ambicioso y los recursos destinados a este Fondo insuficientes, si consideramos que el número de sujetos de crédito viables para la Banca Comercial disminuye ante el aumento de más y mayores requisitos para su otorgamiento.
La duda que surge es ¿le daremos “crédito” a nuestras autoridades, o le concedemos el beneficio de la duda?. |
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