Nuevas formas de renovar el alma
La meditación, portadora de buena suerte

¡Simplifica tu vida!
Hacer la vida más fácil es el matra del nuevo siglo. El mensaje es que desconfíes del poder de la rutina. Sólo si sueltas lastre, podrás afrontar el futuro con fuerza, pero primero habrá que desterrar viejas costumbres, prejuicios y comportamientos inflexibles.
El lugar para empezar a echar la vista atrás sin ira es tu entorno más próximo. La sabiduría espiritual afirma que hay que purificarse tanto por dentro como por fuera. Eso significa que si te rodeas de orden y sencillez, también aliviarás tu mente y tu psique.
Echar fuera sentimientos como la envidia, miedo, ira, complejo de inferioridad, afán de poder, son las principales acciones para transformar nuestras vidas, de modo tal que aceptarse a una misma tal y como es, es el camino a largo plazo para refrendar las malas decisiones tomadas en nuestra vida.
Una posibilidad para desterrar sentimientos negativos es meditar según las enseñanzas del Maestro Zen basadas en el tao del corazón (en chino, tao: el camino).
Aceptarse sin reservas a una misma significa no avergonzarse de ningún pensamiento y dar cabida a cualquier sentimiento.
Durante la meditación debes observar lo que sucede en tu interior. Respira,  acepta como verdadero el sentimiento predominante (tristeza, ira, envidia, etc.).  Simplemente tienes que aceptarte sin huir de ti misma.
De esa manera, es posible expresar los sentimientos de una forma razonable sin sentirse obligada a hacer nada. Ante todo, no se trata de cambiar nada, sino de conocer y descubrir lo que tienes en tu interior, descubrir que no te dejas llevar por estos sentimientos.
Lo que sí ayuda es dejarse llevar por tu propia respiración y utilizarla como una especie de barandilla que te sostiene y protege. Si la emoción en cuestión finalmente se manifiesta, se trata de abrir el corazón y ocuparse del sentimiento como una madre se ocupa de un niño enfermo.
Hay que darle el alimento psicológico que necesite (compasión, comprensión, aprecio) para curar la herida. El secreto del tao del corazón consiste en volver a aceptar emociones no asumidas que se habían relegado al destierro (como perder a un hijo). Por tanto, todo lo que se acepta y comprende de uno mismo no supone ningún problema de cara al mundo exterior.
Todo el mundo sabe muy bien lo que es que el caos domine los pensamientos y que la cabeza no pare nunca de dar vueltas. Este barullo mental y el hecho de no poder desconectar son cosas que provocan estrés.
La mejor práctica para combatir esta situación es la meditación. Y es que la mente no puede concentrarse en dos cosas al mismo tiempo.
Dicho de otra manera: al concentrarnos en un solo objeto, la mente adquiere la capacidad de detectar los problemas de raíz y superarlos. Si meditas regularmente, te harás más resistente al estrés y alcanzarás la serenidad y tranquilidad de un buda.
Además se ha demostrado que la meditación reduce los niveles de las hormonas del estrés (el cortisol y la adrenalina) en la sangre, normaliza la presión arterial y armoniza la respiración y el metabolismo.
Lo mejor de todo es que se aprende fácilmente y no es una actividad competitiva. Sólo hay que limitarse a seguir el ritmo de tu propia respiración. Este estado físico te aportará una maravillosa sensación de ligereza.

Meditación del corazón
Este tipo de meditación es un ejercicio que “abre la puerta” a los mensajes del corazón, a los que normalmente se hace caso omiso porque la cabeza es más fuerte que los sentimientos.
Educa la intuición y genera todos los sentimientos que solicita el corazón (generosidad, sinceridad, felicidad).  Aprenderás a escuchar los consejos espirituales y los deseos del corazón. Las represiones se diluyen dejando que afloren a la superficie (catarsis o purificación) y escuchando al corazón con imparcialidad (toma de conciencia).

Detente, mira y escucha
Detenerse significa que tenemos que hacer una pausa, quizá para cambiar de dirección, abandonar algunos hábitos, descansar y luego retomar nuestro camino.
Mirar se refiere a entrenar nuestros ojos para mirar siempre en todas las direcciones, y así estar listas para lo inesperado. Debemos buscar señales de belleza, ternura, amor y, si, también de peligro.
Escuchar quiere decir que debemos abrir nuestros oídos a lo que otros realmente dicen y sienten. Con frecuencia estamos tan sumergidas en nuestros propios pensamientos que pasamos por alto los detalles que pueden contribuir a nuestro bienestar.
Escucha con mucha atención y conviértete en una receptora total de los milagros de la vida. Explora y contempla este maravilloso mundo y experimenta toda su belleza con los ojos bien abiertos.

 

La meditación reduce los niveles de las hormonas del estrés (el cortisol y la adrenalina) en la sangre, normaliza la presión arterial y armoniza la respiración y el metabolismo. Lo mejor de todo es que se aprende fácilmente y no es una actividad competitiva.

Al concentrarnos en un solo objeto, la mente adquiere la capacidad de detectar los problemas de raíz y superarlos. Si meditas regularmente, te harás más resistente al estrés y alcanzarás la serenidad y tranquilidad de un buda.